DSC 1362El pasado día 29 de noviembre, las clases de 4ºA y 4ºB asistimos a la representación de Don Juan Tenorio en el teatro Quintero de Sevilla. La salida no dio comienzo hasta las 9:45 cuando, conducidos por los profesores del Departamento de Lengua y Literatura, partimos en dirección a la calle Cuna en una mañana bastante nublada. Tras los 15 minutos que nos llevó el trayecto, llegamos al teatro ansiosos por ver uno de los más famosos dramas románticos de José Zorrilla ocurridos en la ciudad de Sevilla durante el reinado de Carlos I. Nada más entrar fue sentir el aire de expectación y ambiente al saber que una obra tan esperada iba a ser representada en su mayor esplendor. Compartir el momento con otros institutos no fue algo que pasara desapercibido pues, sin duda, atisbos de curiosidad resultaron fáciles de percibir en sus caras, quizás, por el hecho de saber que nuestros rostros no eran muy diferentes. Ya sentados, el comienzo de la obra empezó a ser notable quedándonos en plena oscuridad salvo por tenues luces pertenecientes al escenario. Durante los 90 minutos siguientes, el estilo romántico se apoderó del teatro: lugares sombríos, amor imposible, naturaleza dinámica, misterios, arrepentimientos, exaltación de sentimientos...Esto venía a ser un contexto en el que don Juan y don Luis Mejía no podían evitar batirse en duelo a la vez que demostrar su ímpetu por estar por encima del otro: sonidos de espadas, desafíos, comentarios arrogantes, afán de protagonismo; por no decir esa niebla que, poco a poco, fue envolviéndonos a todos y que fue la gota que colmó el vaso para que la obra contara con más de un espectador atento. Sin embargo, fue en el debate de después de la obra cuando verdaderamente se notó el espíritu de unicidad de todos nosotros. Las preguntas, siendo desde las más básicas hasta las más interesantes, fueron respondidas por los actores y actrices que, sentados en el escenario, transmitían esa confianza a través de la cual nos daban respuestas bastante curiosas. El esfuerzo y la dedicación de estos actores ha hecho que, hoy día, estén interpretando obras como esta y La Celestina, entre otras, para un público adolescente pues, como ellos mismos decían, sería una pena que generaciones futuras no supiesen cuál es la verdadera esencia del teatro y todas las cualidades de las que nos dotan. A fin de cuentas, la mañana terminó siendo, una vez más, una prueba de que el teatro sigue siendo necesario para continuar apreciando el arte. Como decía Arthur Miller: "El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la sociedad se enfrenta a sí misma".

Mercedes Vega (4º ESO A)

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