notre dame01El pasado día 16 de enero, los cursos de 3° y 4° de francés tuvieron como destino de la salida el teatro Quintero de Sevilla con el fin de asistir a la gran obra teatral de Notre-Dame de Paris. Nada más salir, una multitud de alumnos, fácilmente divisible a lo lejos, encabezada por los profesores del Departamento de Francés, marchaba por las calles del centro. Tras el encuentro con otros colegios, ya después de haber sacado algunas fotos, procedimos a entrar en el teatro del cual no había ninguna sorpresa que esperar pues, para algunos, no era la primera vez que era objeto de visita. Sin embargo, el ser una caja de sorpresas era un hecho innegable: nunca sabes qué obra va a ser la siguiente y si vas a verte partícipe de ella o no.

Efectivamente, el teatro colmó una vez más las expectativas de, si no todos sus ya ojipláticos espectadores, al menos de una ingente mayoría que, de no haber sido por su ganas e ilusión, aquellos sesenta minutos no se hubieran desarrollado de la misma forma. El gran Victor Hugo nunca adoptó un papel menor durante la representación. Siendo el cultivador de esta gran novela, Notre-Dame de Paris, adaptada a lo que vendría ser la mismísima obra épica de la que nuestros ojos eran testigo, hizo del teatro por un momento, quizás dos o incluso tres, la misma Francia romántica época de sus vivencias, conocida por su más pura oscuridad e instinto sepulcral, terrorífico, que conduciría a la literatura de la que Victor Hugo nos hace lectores. Por lo tanto, no es de extrañar que este movimiento del Romanticismo influya en gran medida en la obra: ambientación renacentista, amores imposibles, personajes marginados y, para sorpresa de algunos pocos, final trágico. Estos elementos se manifestaron en la puesta en escena de la forma más espectacular posible provocando consigo nuestros amplios gestos de expresión y, no menos importante, la sensación de tener los pelos de punta. Al igual que esta novela, originariamente, supuso un gran paso en la literatura incorporando elementos nuevos como protagonistas al margen de la ley, caso de mendigos, comportó para Victor Hugo un impulso entre sus contemporáneos hacia una valoración más favorable de los edificios medievales franceses al sucederse apreciaciones negativas respecto al arte gótico de la ciudad de París. Francamente, un placer el haber formado parte de esa cadena que guía al aprendizaje y al conocimiento de grandes obras y, asimismo, de tener a nuestro alcance el mayor nivel cultural del que podemos hacer el mejor de nuestros ejemplos.

Y pensar que fue la palabra ἈΝΆΓΚΗ, fatalité, esa lúgubre noche en la que Hugo se paseaba cerca de la Catedral de París la que nos convierte, de algún modo, en parte de su historia de la que muchas personas desconocen.

Mercedes Vega (4ºA)

notre dame 02

ClickControl

ClickControl

erasmus logo

isbilinguismo

 

Trinity Centre 54809 Logo 400

 

Volver